Consejos útiles para tu primera vez en quirófano

Ha llegado el momento, tengo que operarme. Los médicos me lo han aconsejado o he decidido realizarme una intervención de estética. ¿Qué cosas debo tener en cuenta?. ¿Que me ocurrirá en la clínica?

Al igual que en otros ambientes que “no controlan” las dudas asaltan al usuario de los servicios quirúrgicos. Del mismo modo que cuando se va por primera vez a un juzgado (aunque sea de testigo) o que se solicita los servicios de un asesor fiscal para iniciar la constitución de una empresa, la sensación ante una primera experiencia en quirófano suele ser de inquietud. Esto ocurre tanto por la incertidumbre sobre el resultado del procedimiento como por su situación en ambiente desconocido. ¿Estaré haciendo lo correcto?.¿Se me habrá olvidado decir algo esencial?. La primera vez siempre puede ser un “trauma”. Por eso es imprescindible estar en “buenas manos”, pero también llevar aprendida la lección. Si uno tiene en cuenta unos cuantos puntos básicos las sensaciones son completamente distintas. No diremos que puede ser una experiencia “divertida”, pero si que puede llegar a ser confortable. Nosotros (los cirujanos) siempre decimos que no queremos que el paciente tenga miedo, pero tampoco nos agrada un paciente inconsciente. El quirófano debe suponer respeto, pero no pánico.

Vayamos pues por partes, y perdamos (o atenuemos) el miedo a lo desconocido.

Lo primero de todo es un buen diagnóstico, es decir, un buen motivo. Antes de ir al quirófano el paciente debe tener bien claro el por qué. Si no lo tiene claro, no se opere, pida mas explicaciones. Un buen profesional de la cirugía no debe rechazar nunca dar explicaciones más detalladas y que sean entendibles por usted de por qué debe operarse.

Puede que le hayan diagnosticado una hipertrofia de la próstata, unas cataratas, una lesión de ligamentos o unas piedras en la vesícula. Existen múltiples motivos que aconsejan hoy en día el paso por el quirófano. La cirugía suele ser un método eficaz para el tratamiento “radical” de una patología (es decir de una enfermedad). Y aquí la expresión tratamiento radical quiere decir resolutivo, que acabe definitivamente con nuestro padecimiento. Le debe quedar claro que su estado tras la cirugía será mejor que el que tenía previamente a ella.

Es práctica cada vez más extendida el solicitar una segunda opinión. Un buen profesional no debe sentirse “ofendido” por esta situación. Y aquí enlazamos con la segunda premisa: la confianza entre cirujano y paciente. Usted debe tener esperanza en mejorar su estado de salud con la cirugía, pero también confianza absoluta en los profesionales que le van a proporcionar este tratamiento. Existen algunos “trucos” para reforzar esta confianza, que siempre debe partir de la entrevista personal entre el cirujano y su paciente. Piense que su cirujano va a trabajar sobre su cuerpo, así que debe tener unos minutos de conversación con usted para generarle esa confianza. Luego debe recordar los consejos que se dan habitualmente y que no está de más tener en cuenta: que se trate de un centro suficientemente reconocido, que los profesionales hayan obtenido la titulación que les acredita los conocimientos suficientes para realizarla (esta información puede obtenerla de los colegios profesionales) y que la intervención se realizará (por pequeña que sea) en un lugar donde se aseguren los principios básicos de la cirugía: asepsia, antisepsia, esterilidad (para evitar las infecciones). Para todo ello lo mejor es que acuda usted a un centro que asegure que cumple las normativas que las autoridades han impuesto al respecto, es decir un Hospital o Clínica con suficiente prestigio. Un último consejo respecto a su diagnóstico y su confianza en el equipo quirúrgico: incluso si es usted usuario de la seguridad social puede solicitar el cambio de especialista. No lo olvide.

Bien, ya tiene usted claro que tiene que operarse, por qué y con quien desea hacerlo. Si aún no le ha quedado claro, vuelva sobre sus pasos, si es necesario consúltenos, nosotros podremos aconsejarle, puede hacerlo en nuestra dirección: secretaria@clinicaserralta.com

Una vez ha iniciado el proceso, la secuencia de acontecimientos es siempre similar. Con el diagnóstico claro se le informará del tipo de anestesia que se le aconseja para la realización de la cirugía. La anestesia es sin duda un punto clave en el procedimiento. Sin anestesia no se puede operar. De lo adecuado del método usado para su anestesia puede depender el éxito de la cirugía. En resumen existen tres métodos anestésicos en cirugía. La anestesia local, regional y general. La anestesia local consiste en dejar insensible al dolor únicamente la zona que se tiene que manipular. La anestesia regional deja insensible la zona del cuerpo de la que depende y en la que se encuentra la zona que se tratará. Por último, la anestesia general hará que se encuentre usted “dormido” además de insensible al dolor y por lo tanto hará que necesite un mantenimiento artificial de su respiración y otros procesos vitales. Habitualmente será el propio cirujano el que le informe del método que se usará, aunque la decisión última estará en manos del anestesista. Esto es así porque en ocasiones es necesario pasar de un método anestésico a otro según su respuesta al que se ha practicado inicialmente. Así es posible que se programe una cirugía con anestesia local pero al final, debido a factores surgidos durante el acto pueda ser necesario pasar a otra modalidad. Si confía usted en el equipo quirúrgico, no debe tenerle miedo al método anestésico empleado. Ellos utilizarán el método que habitualmente les haya proporcionado mejores resultados con el menor riesgo para usted.

Para poder practicarle la anestesia y la cirugía es necesario que usted pase previamente por un reconocimiento general. Se le conoce por revisión prenaestésica o preoperatorio. Dependiendo de su estado de salud en el momento que se le vaya a practicar la cirugía será mas o menos complejo, pero siempre debe practicársele, por leve que vaya a ser la cirugía. Si no se le realiza ningún estudio previo a la cirugía, no debe usted operarse. Para procedimientos muy sencillos puede ser tan simple como una analítica sanguínea en la que se evalúe su fórmula sanguínea (los glóbulos rojos y blancos) y la capacidad de coagulación de su sangre. Para procedimientos muy complejos puede ser necesaria la evaluación del estado de su corazón o pulmones (con ecografia cardiaca o pruebas de esfuerzo respiratorio). Durante este reconocimiento es habitual que tenga que dar usted su consentimiento para la anestesia. Consiste en firmar un documento en el que se le informa de los riesgos de la anestesia que se le va a practicar.

Bien, ahora ya sabe más cosas, incluido el procedimiento anestésico que se le practicará. Ha llegado el momento de dar su consentimiento para la cirugía. El cirujano le informará de los beneficios y riesgos del procedimiento que se le va a practicar. También le puede ofrecer alternativas al mismo. Este paso es obligatorio por ley. Si no le informan por escrito y no da usted su consentimiento con su firma no se debe operar. Pregunte usted todas las dudas que tenga, y si no lo tiene claro, no firme. Recuerde que la confianza en su cirujano es fundamental y este documento es la plasmación de la misma. Si tiene dudas, nos ofrecemos de nuevo a usted, recuerde nuestro mail: secretaria@clinicaserralta.com. Además el cirujano debe informarle del tipo de estancia hospitalaria que va a tener. Es decir si va a estar en el centro unas horas, una noche o unos días. Y del mismo modo, el cirujano debe concretarle en lo posible el seguimiento que le realizará después de la intervención, con las posibles curas, cuidados y visitas que tendrá que llevar tras el procedimiento.

Bueno, ahora ha llegado el momento de concretar fecha. Le deben informar del día en que se le practicará la cirugía y darle unas instrucciones de cara a la misma. Estas instrucciones son variables, dependiendo de la cirugía que le vayan a practicar.

Nosotros le recordamos algunos consejos básicos que son útiles en todos los casos. No olvide preguntarle a su cirujano si debe tener alguna otra medida.

No olvide alertar a su cirujano de posibles alergias que usted padezca, especialmente a medicamentos. No debe usted correr riesgos innecesarios.

Si tiene fiebre o algún síntoma nuevo (diarrea, dolor al orinar, tos intensa, etc…) el día previo a la cirugía debe avisar a su cirujano, lo más probable es que la intervención deba ser retrasada. Por supuesto no es aconsejable el alcohol ni otros tóxicos (incluido el tabaco) en los días previos a la cirugía. En algunas ocasiones, su cirujano le recomendará tomar alguna medicación la noche previa a la cirugía. No olvide tomársela. Puede ser aconsejable tomar algún ansiolítico para conciliar el sueño y estar “fresco” de cara a la cirugía. Háblelo con naturalidad con su cirujano. No tendrá ningún inconveniente en recetárselo si no está contraindicado.

Siempre es recomendable el ayuno, esto quiere decir no ingerir nada por la boca, ni siquiera agua, durante las 6 horas previas a la cirugía. Si no sabe la hora exacta de la cirugía, pues depende de la programación de ese día, tenga la precaución de estar en ayunas desde 6 horas antes de la llegada al Hospital o Clínica. No debe usted hacer una especie de “comida de despedida” antes de acudir, más bien todo lo contrario. Es recomendable que la última ingesta previa al ayuno sea ligera, y a ser posible predominantemente líquida.

Del mismo modo debe usted realizar una higiene personal completa antes de acudir al centro donde se le realizará la cirugía. Un aseo personal completo es muy recomendable para evitar infecciones. Es bastante probable que le tengan que rasurar el pelo de la zona donde se vaya a practicar la incisión. Puede usted facilitar esta labor si ha realizado un rasurado previo. Utilice para ello instrumentos limpios (maquinilla desechable nueva) y sea cuidadoso. Es preferible que le tengan que completar el procedimiento en el centro a que se realice algún corte por intentar ser demasiado aplicado.

No lleve maquillaje, uñas postizas u otro material cosmético. Puede provocarle alergias durante el procedimiento. No debe llevar ningún objeto metálico en su cuerpo, deje en casa los anillos, pulseras, pendientes, piercing u otros adornos.

Por último, si le han dicho que tiene que pasar alguna noche en el Hospital, le aconsejamos que lleve una pequeña “bolsa de viaje” con su pijama o camisón. Le hará la estancia más agradable. Hay quien incluso prefiere llevarse su almohada. El descanso es importante tras cualquier cirugía.

Ahora ha llegado el momento de ingresar. Lleve consigo los papeles que le hayan indicado y preséntese en el centro acordado. Si le acompaña un familiar se encontrará mejor. Le indicarán su habitación o la sala de espera. Allí relájese en lo posible y entretenga su tiempo hasta el momento de ir al quirófano. Lo mejor suele ser una buena charla con su familiar.

Durante toda la estancia siga las instrucciones del personal de enfermería y de los médicos. Pregunte cuantas dudas tenga. Es en el quirófano donde más necesario es que siga usted todas las indicaciones que se le den. Está usted en manos de profesionales que realizan esta labor a diario. Ellos saben muy bien los pasos que debe usted seguir para que se encuentre lo más cómodo posible. Tras la cirugía el médico dará las órdenes oportunas al personal de sala para su restablecimiento. Entre estas órdenes se encontrará sin duda un método para que usted no tenga molestias. El cirujano evaluará su estado para encontrar el mejor momento de abandonar el Hospital o Clínica, es lo que se conoce como alta hospitalaria. Al alta, su cirujano le dará un informe completo de lo realizado. Este informe llevará escritas las recomendaciones exactas que debe usted seguir. No es aconsejable que conduzca usted mismo al terminar el proceso, ni siquiera en los procedimientos más banales. Tenga en cuenta esto de cara al alta.

Esperamos que este sencillo artículo sea de ayuda para que usted pierda un poco de “miedo” a lo desconocido. Y de nuevo le recordamos nuestro consejo básico: pregunte todo lo que no tenga claro, por muy banal que le parezca.

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