¿Por qué comemos uvas en Noche Vieja?

La tradición de tomar uvas en Nochevieja nació en España y se extendió a América Latina. Algunas fuentes indican que fue a comienzos del s. XX  cuando un excedente de cosecha en Alicante hizo que las productoras popularizaran su venta para consumirlas el último día del año.

De igual modo existe otra teoría que sitúa esta práctica en Madrid a finales del s. XIX. creada como una acción de protesta ante la prohibición del ayuntamiento sobre los festejos callejeros de la Noche de Reyes. Como aún estaba permitido reunirse en la Puerta del Sol para escuchar las campanadas en Nochevieja, empezaron a comer uvas burlándose de la aristocracia ya que se comían en compañía de cava en sus fiestas privadas.

La tradición marca que las doce uvas simbolizan los doce meses del año. Cada uva comida tras la correspondiente campanada significará buena suerte en el mes del año próximo.

PROPIEDADES NUTRICIONALES

  • Contienen vitamina C y betacaroteno y entre sus minerales destacan el potasio, el cobre y el hierro.
  • El aporte calórico es mínimo. Contiene más de un 80% de agua que ayuda a aligerar el organismo.
  • Vitaminas del grupo B. Mejora el estado de ánimo y reponerse del cansancio.
  • Los estudios demuestran que ayudan al equilibrio glucémico de la sangre, porque estimulan el páncreas y la producción de insulina.
  • Es también un laxante suave. Es adecuada también en trastornos renales, de piel, retención de líquidos, artritis o gota.
  • Contiene potasio y ácidos orgánicos estimulan los riñones facilitando su acción diurética y la eliminación de sustancias de desecho, como el ácido úrico.
  • Capacidad antioxidante. Rica en sustancias antiinflamatorias, antimicrobianas y anticancerígenas.

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